Seguramente ya estáis al tanto que Fanta ha abierto un nuevo concurso llamado “Fanta Robertus” para aprender tres profesiones de la mano de importantes expertos. Para reforzar la identidad de Fanta como una marca dirigida al público joven, estas profesiones son DJ, surfero y… Community Manager. Y más de un espectador se habrá quedado perplejo, seguro, porque ser disc jockey o surfero es corriente, pero eso de Community Manager suena a chino. Por si acaso, os dejamos aquí el spot publicitario de la campaña.
Pues bien, el ganador de esta parte del “Fanta Robertus” recibe como premio un curso sobre el aprendizaje de Internet y las Redes Sociales, que será impartido por uno de los socios fundadores de Tuenti, la red social que arrasa entre los jóvenes españoles. Estas clases, que se impartirán en San Francisco, se complementan con la visita de las oficinas de Google y Facebook, entre otras.
En principio, el concurso tiene buena pinta, pero pensándolo detenidamente este “Fanta Robertus” apunta malas formas por varias razones:
Primero, la extraña combinación de profesiones que nada tienen que ver. ¿Qué relación tiene un surfero y un Community Manager? Dándole vueltas al tema podemos pensar que los vincula el dinamismo propio de estas profesiones, pero… Es como juntar manzanas con tomates solo por que son rojos.
Segundo, la banalización de la profesión de un Community Manager enfocándola hacia el público adolescente. Es sintomático que no puedes presentarte al concurso si tienes más de 30 años. ¿Por qué ese empeño en que los participantes sean jóvenes?
Tercero, el hecho de que para participar hay que enviar un vídeo en el que demuestras tus cualidades creativas… Y a falta de una mejor explicación, ¿qué es lo que pasa? Pues que la mayoría de los participantes están enviando vídeos que no tienen absolutamente nada que ver con el trabajo de la gestión de una comunidad.
La conclusión a la que podemos llegar es que, a fin de cuentas, esta campaña de publicidad de Fanta no tiene otra finalidad que la de llamar la atención sobre su marca, siempre al margen de que el concurso esté bien o mal planteado y que lo verdaderamente importante es el espectáculo que va a provocar por los jóvenes con sus vídeos haciendo trastadas. En todo caso, a partir del 30 de junio, que es cuando termina el plazo de participación, podremos saber quién es el ¿afortunado? que va a San Francisco.












